David Pastor

Nombre (o pseudónimo): David Pastor Corbí

davidspastor@terra.es – http://davidpastor1971.jimdo.com

Título y autor del libro: Sandokán, de Emilio Salgari

Fragmento ilustrado:

¡Escúcheme!, dijo el portugués, llevándola hacia un sendero más apartado. Muchos creen que Sandokán es un vulgar pirata salido de las selvas de Borneo, ávido de sangre y de víctimas. Pero se equivocan: es de estirpe real y no un pirata sino un vengador. Tenía veinte años cuando subió al trono de Muluder. Fuerte como un león, audaz como un tigre, valiente hasta la locura, al cabo de poco tiempo venció a todos los pueblos vecinos y extendió las fronteras de su reino hasta el de Varauni. Aquellas campañas le fueron fatales, pues ingleses y holandeses, celosos de una nueva potencia que iba a sojuzgar la isla entera, se aliaron con el sultán de Borneo para atacarlo. Concluyeron por hacer pedazos el nuevo reino. Sicarios pagados asesinaron a la madre y a los hermanos y hermanas de Sandokán; bandas poderosas invadieron el reino, saqueando, asesinando, cometiendo atrocidades inauditas. En vano Sandokán luchó con el furor de la desesperación. Todos sus parientes cayeron bajo el hierro de los asesinos, pagados por los blancos, y él mismo apenas pudo salvarse, seguido de una pequeña tropa de leales. Anduvo errante varios años por las costas de Borneo, sin víveres, sufriendo horribles miserias, en espera de reconquistar el trono perdido y de vengar a su familia asesinada. Hasta que una noche, perdida toda esperanza, se embarcó en un parao y juró guerra a muerte a la raza blanca y al sultán de Varauni. Arribó a Mompracem, contrató hombres y empezó a piratear en el mar. Devastó las costas del sultanato, asaltó barcos holandeses e ingleses y terminó siendo el terror de los mares, convertido en el terrible Tigre de la Malasia. Usted ya sabe lo demás.

ENTREVISTA:

¿Por qué escogiste ese libro para tu ilustración y ese pasaje en particular?

Era uno de mis personajes favoritos para jugar corriendo por los pasillos de mi casa cuando era niño. Este pasaje quizás describe la esencia, el origen del personaje en el momento en que se convierte en una leyenda. Toda esta épica me resulta muy interesante. Ahora está de moda esto. Añadiendo la palabra Origin al título, ya tenemos una precuela.

¿Cuándo leíste el libro? ¿Qué sensación guardas de esa primera lectura?

Antes de leerlo no podía imaginar otro Sandokán que no fuera Kabir Bedi, y después, me parece todo lo contrario, fue un icono televisivo, pero no es el malayo romántico de Salgari.

¿Tuviste clara la imagen desde un principio o fue un proceso de definición, de concreción, de la imagen final?

Estaba un poco forzado por mi método habitual de trabajo, con imágenes fotográficas (hechas por mí en su mayor parte) de referencia, pues mi estilo es bastante realista, y no es fácil conseguir modelos que den el perfil. Pero al final creo que me he acercado a lo que deseaba.

¿De qué elementos esenciales partiste, qué es lo que tenías claro que debía aparecer; cuál es el centro de la ilustración, en definitiva?

Al principio deseaba que hubiera un entorno propio de un pirata, el barco, en este caso un parao, las típicas rocas que se ven en los paisajes costeros de Malasia, y la indumentaria propia de un malayo, con el turbante, la faja y la daga. Luego tuve que renunciar a alguna de estas ideas. Demasiados elementos que me alejaban del aspecto psicológico del personaje.

Cuéntanos cómo has ido elaborando la ilustración. ¿Has hecho uno o varios bocetos?

Suelo empezar por leer el texto, y después seleccionar los fragmentos más sugerentes. A veces destaco partes que aportan información esencial para el aspecto de los elementos que voy a representar, aunque no sean de la misma escena que quiero ilustrar (Por ejemplo, en un capítulo describen el turbante de Sandokán, y la forma en que se lo ajusta a la cabeza). Después me documento (Dios bendiga a Google), busco un modelo que se ajuste a mi idea de Tigre de Malasia, y confecciono los bocetos definitivos con todos estos datos.

¿Has añadido o eliminando elementos a medida que ibas definiendo la composición? ¿Crees que ha sido un acierto? ¿Por qué?

Las pasé canutas buscando una composición que me convenciese. Al principio aparecía el personaje central a un lado de la composición sobre un parao malayo. Luego lo puse sobre un paisaje marino, y finalmente coloqué el tigre en rojo que me parecía más claro, más gráfico y más narrativo.

¿Has llegado en algún momento a cambiar radicalmente el planteamiento, has llegado incluso a desechar todo lo hecho y partir de cero con otro dibujo? ¿Por qué?

En realidad no. Tenía los elementos bastante claros, ¡quizás demasiado!

¿Cómo definirías tu dibujo en relación al relato que has ilustrado?

Es tan clásico y formal, que creo que en lugar de un homenaje a las historias que nos emocionaron en nuestra juventud, me ha parecido un déjà vu. ¡Como si hubiera sido un ilustrador de los 60 o 70 que recibe un encargo para el futuro!

¿Qué técnica has utilizado? ¿Es la que usas habitualmente? ¿Utilizas otras?

¡Óleo, ya veis, soy un trasnochado, sigo en Altamira! Mis amigos me dicen que debería actualizarme, y yo les contesto ¡cinco minutitos más mami, que aún tengo sueño!

¿Por qué has utilizado precisamente esos materiales y esa técnica para ilustrar ese relato?

Primera, porque suelo usar esos, y segunda porque así reflejaba mejor aquello de lo que hablaba antes, en plan vintage ma non tropo.

La edición original del relato que has escogido, ¿tiene ilustraciones?(láminas, grabados, etc.). ¿Te has inspirado en ellos?

Para nada. He intentado abstraerme de ellos. Es imposible, pero he hecho lo que he podido.

En cualquier caso, ¿crees que el lector vería el relato de otra forma con tus ilustraciones? ¿En qué sentido?

Creo que tiene inevitablemente algo nuevo. Mi modelo se ajusta más  a un cuerpo atlético tipo 300 (Zack Snyder, 2006) con abdominales chocolateros, y se aparta del modelo de Patrick Wayne en Simbad y el ojo del tigre (Sam Wanamaker, 1977), o Todd Armstrong en Jasón y Los Argonautas (Don Chaffey, 1963).

Por otra parte he intentado usar una composición cartelística, con un fondo en color rojo, que centraba la atención en el cuerpo de este Sandokán tan bizarrote.

¿Hay algo que quieras añadir?

Estostó, estostó, estostó, ¡esto es todo amigos!

Bocetos:

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Acerca de aventuradepapel

APIV - Associació Professional d'Il·lustradors de València
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