Silvia Castro

Nombre: Silvia Castro Bellver

s_castro_b@hotmail.com

Título y autor del libro: Winnie the Pooh, de A. A. Milne

Fragmento ilustrado: 

Todas las fiestas entre amigos suelen tener grandes sorpresas…

Pero ninguna como la que aquella tarde presintieron Christopher Robin, Igor, Búho, Conejo, Tigger, Cangu, Rito y Piglet…

“¡Hurra!”, gritó Winnie the Pooh, lamiéndose la deliciosa miel de su pata.

Mientras Winnie alimentaba a su barriguita, oyó un ruido muy curioso. No procedía de su estómago precisamente.

Empezó como un murmullo bajo, y pronto se convirtió en un fuerte zumbido.

Del árbol salieron muchas abejas zumbando, y sus zumbidos no sonaban muy alegres…

ENTREVISTA:

¿Por qué escogiste ese libro para tu ilustración y ese pasaje en particular?

Para empezar, no podría decir que haya escogido un libro en concreto ya que las aventuras de Winnie the Pooh y sus amigos siempre se han desarrollado en distintas historias, en diferentes libros que las recogían.

A APIV les propuse basar mi ilustración en los cuentos de A. A. Milne (quien por 1926 escribía para su hijo, Christopher, narraciones en las que el protagonista era el osito de peluche de éste) ya que en el listado de cuentos clásicos que nos ofrecieron a los socios para escoger, no estaba.

Pensé en: Winnie the Pooh, Christopher Robin, Igor, Búho, Conejo, Cangu, Rito, Piglet y Tigger, y los escogí porque son el tipo de personajes que me apetecía dibujar, dulces, inocentes, infantiles… y con los que me sentiría a gusto adaptándolos a mi estilo.

Respecto del pasaje que elegí… creo que es un pasaje que se puede ver reflejado en cualquier historia, de cualquier libro de Winnie the Pooh porque sintetiza la obsesión del protagonista por la miel y su correspondiente consecuencia con las abejas que le persiguen y como todos sus amigos están con él en el bosque (lugar donde normalmente se desarrollan sus historias) celebrando una fiesta y alarmados por lo que está sucediendo.

¿Cuándo leíste el libro? ¿Qué sensación guardas de esa primera lectura?

Bueno, como he comentado anteriormente, mi ilustración no está basada en un único libro ni en una sóla historia, sino en la suma de muchas.

He leído libros de aventuras de Winnie the Pooh de pequeña y ahora, para realizar mi dibujo, volví a leer alguno, trayéndome recuerdos de entonces a la vez que iba imaginando cómo podría desarrollar mi propia composición, qué personajes incluir, cómo hacerlos, qué poder contar…

¿Tuviste clara la imagen desde un principio o fue un proceso de definición, de concreción, de la imagen final?

Normalmente, cuando voy a hacer una ilustración, y más si ésta me hace especial ilusión, suele venirme a la imaginación rápidamente una idea de cómo quisiera que fuese el dibujo final.

Con este proyecto me pasó exactamente lo mismo, pero sí es cierto, que algunas cosas las fui modificando en función de las imágenes de otros cuentos que estuve visualizando sobre Winnie para aclarar mejor mi composición y qué personajes quería incluir.

Lo que si tenía bien claro es que quería que la acción se desarrollase en el bosque; que se pudiera tratar de una escena clásica, donde los personajes llevasen las vestimentas o fuesen de las mismas características que los primeros que se ilustraron por E. H. Shepard.

Además de tener claro que quería que la acción se desarrollara en el bosque, quería de algún modo darle importancia al protagonista que es Winnie the Pooh, centrándolo y apartándolo del resto de personajes que quedan más agrupados y haciendo que éstos dirigiesen toda su atención hacia él, que es en torno al cual se desarrolla la acción de la escena.

Cuéntanos cómo has ido elaborando la ilustración. ¿Has hecho uno o varios bocetos?

Pues, cuando más o menos tenía claro lo que quería contar en mi ilustración, hice un boceto a lápiz  sobre papel din-A4 (tamaño que debía tener la ilustración final para la exposición) principalmente para saber cómo quería que quedase la composición de la obra, cuántos personajes incluir y dónde ubicarlos, aunque al ir realizando el dibujo después a ordenador, cambiase varios elementos de lugar. El personaje de Christopher Robin, por ejemplo, fue uno de los que modifiqué en cuanto a su aspecto. Primero lo había acercado más al Christopher que Disney nos tiene acostumbrados, con otro corte y tono de cabello, con otra cara, pero después reaccioné y pensé que si lo que estaba tratando de mostrar eran unos personajes basados en los cuentos que E. H. Shepard ilustraba, más clásicos todavía, debía de adaptar a mi estilo el Christopher Robin que este artista en su momento comenzó a mostrarnos. Además, personalmente, me convencía más estéticamente en relación al resto de personajes de mi obra.

¿Has añadido o eliminando elementos a medida que ibas definiendo la composición? ¿Crees que ha sido un acierto? ¿Por qué?

En un principio no tenía claro si incluir en la composición final todos los personajes principales de las aventuras de Winnie the Pooh, pero después pensé que ya que mi ilustración no se basa en un único libro, sino, como he comentado anteriormente, en muchos que recogen distintas historias, pues añadirlos a todos ellos decidí que sería una buena elección como representación de tantas y tantas aventuras en las que han ido interviniendo el cerdito Piglet, Cangu y Rito, Búho, Conejo, Tigger, el burrito Igor, el niño Christopher Robin o el osito Winnie.

¿Has llegado en algún momento a cambiar radicalmente el planteamiento, has llegado incluso a desechar todo lo hecho y partir de cero con otro dibujo? ¿Por qué?

La verdad es que aunque en un principio no sabía qué tipo de composición realizar que de algún modo sintetizara algunas de las muchísimas historietas de este osito y sus amigos, sí que desde el primer momento sabía cómo lo quería contar, con qué estilo, con qué técnica y con un carácter infantil, amable, alegre e inocente a la vez.

¿Cómo definirías tu dibujo en relación al relato que has ilustrado?

Creo que la ilustración que he creado se ajusta bastante a una escena típica que podríamos encontrar en muchos de sus libros: las meriendas y las fiestas en el bosque y la alarmante situación de Winnie amenazado por las abejas que reclaman ferozmente la miel que éste ha tomado “prestada”.

Además, en cuanto a la dulzura que los dibujos de este oso y los demás animales amigos suyos siempre han tratado de transmitir al público, he intentado que se viera plasmada también en mi obra, por supuesto adaptada a mi manera de recrearla.

¿Qué técnica has utilizado? ¿Es la que usas habitualmente? ¿Utilizas otras?

Para llevar a cabo la ilustración final he utilizado un programa informático que me ha permitido trabajar con vectores.

Es una técnica que utilizo desde hace solamente un año, justo cuando empecé a conocer cómo se usaba ese programa gracias a la ampliación de mis estudios de Bellas Artes con los de Diseño Gráfico.

Pero, también me gusta trabajar con lápices o con acuarelas, sobre todo cuando siento la necesidad de incluir en la expresividad del dibujo la mancha, la textura que este último medio acuoso deja sobre el papel, la rugosidad o grosor del mismo…aspectos diferentes a cuando se trabaja desde el ordenador.

No obstante, me siento muy a gusto trabajando con cualquiera de estas técnicas.

¿Por qué has utilizado precisamente esos materiales y esa técnica para ilustrar ese relato?

Para esta ilustración he hecho uso de ese programa informático basado en vectores porque creo que es una técnica que se adapta perfectamente a uno de mis estilos preferidos: la ilustración kawaii, es decir, aquella que según la cultura popular japonesa, se definiría como “encantadora”, “mona”, con cierta “ternura”… Sus formas redondeadas, la combinación de sus colores planos, sus bordes gruesos y la dulzura de sus expresiones, son algunas de las características que han contribuído al resultado final partiendo de esta técnica.

La edición original del relato que has escogido tiene ilustraciones (láminas, grabados, etc.). ¿Te has inspirado en ellos?

Bueno, como he explicado anteriormente, no me he basado en un único libro, sino en distintas historias, diferentes cuentos… Éstos, en su versión original de A. A. Milne, sí que contenían ilustraciones de E. H. Shepard que me resultaron de gran ayuda para observar cómo eran los personajes, sus vestimentas y los ambientes en los que se desarrollaba la acción. Pero a su vez, los estuve contrastando con las publicaciones más recientes que se han hecho sobre libros de este osito pero de la mano de Walt Disney.

La observación del contraste entre unos dibujos y otros me sirvió para reflexionar sobre los cambios  que han sufrido estos personajes y a partir de cuáles quería desarrollar mi dibujo.

En cualquier caso, ¿crees que el lector vería el relato de otra forma con tus ilustraciones? ¿En qué sentido?

Bueno, tal vez es posible que estéticamente el lector viera un cambio más actualizado si fuesen mis ilustraciones las que ocupasen las páginas de los libros de Winnie the Pooh, pero también es cierto que la mayoría de las personas conocen a este oso por Walt Disney, más que por su autor e ilustrador original, lo que también supone que para ese público, imaginar a Winnie y sus amigos del bosque, es imaginarlos con una estética propia de Disney.

Sin embargo, acercarles un nuevo tipo de ilustración, en este caso aproximada en mayor o menor medida al mundo kawaii, quizá por una parte podría ser un cambio renovador que se saliese del típico personaje de Winnie the Pooh al que estamos acostumbrados a ver, o que por el contrario, esta estética no se acabara de comprender entre los lectores y visualmente lo interpretaran como demasiado infantil o “mono”.

No obstante, en mi opinión, creo que también sería positivo que el público viese estos cuentos acompañados de nuevas ilustraciones que llenasen de inocencia, simpatía y simplicidad cada página ilustrada, con nuevos aires, ya que una gran parte de los lectores deberían de ser los niños y niñas de hoy, el futuro de mañana, que exigen, por supuesto sin dejar a un lado las estupendas ilustraciones de siempre, otra estética, otra manera de ver y plasmar los cuentos y la vida en general.

¿Hay algo que quieras añadir?

Añadiría que estoy realmente contenta de haber podido participar en este proyecto de ilustrar cuentos clásicos. Es en la primera exposición colectiva que participo con la Asociación Profesional de Ilustradores de Valencia y ha sido un honor poder ver mi trabajo en el centro comercial Gran Turia y ahora  poder volverlo a compartir con el público pero esta vez en la Feria del Libro de Valencia.

Anuncios

Acerca de aventuradepapel

APIV - Associació Professional d'Il·lustradors de València
Esta entrada fue publicada en il·lustració, ilustración y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Silvia Castro

  1. Txus Tankian dijo:

    Pues yo de Winnie de Pooh solo me lei un libro de pequeño y se quedaba winnie dentro de casa del conejo comiendo mucha miel y se puso tan gordo que no podria salir de la cueva despues y tenian que tierar de el todos los demás animalillos. Pensaba que ese era el único cuento de winnie (el original) y que despues suergieron las aventuras con más historietas. Besitos.

  2. Txus Tankian dijo:

    Winnie The Cute se va a comer al de Disney. Tiempo al tiempo jeje

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s